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lunes, 30 de junio de 2014

Voltea (29 de Junio. 2014)‏

"Escúchame.
Aunque no haga un solo ruido,
aunque no diga ni una palabra,
mírame, míranos...
Siente" Victoria Ramos.


Siéntate, siénteme... simplemente sujétame, sigilosamente... sométeme seductoramente, sombra sempiterna, sumisa... servil. Hoy no quiero hablarte con palabras sino con silencio, y si me lees o me escuchas es producto de tu imaginación.

Corre, derrama las flamas sobre tu cama, que se apagarán con la porcelana resquebrajada de las sábanas vencidas que ocultan, húmedas y a duras penas, los muchos pecados que cometimos. Pero no pronuncies ni una palabra, no emitas ni un sonido, que si me estás leyendo es producto de tu imaginación.

¿Pero qué haré cuando comiencen los rayos y te asustes? ¿Qué haré cuando el torrencial de agua, los truenos y tu llanto ahogado rompan el silencio que he estado construyendo? Entonces tendré que borrar mis palabras y cambiar mi libreto, pero no te asustes, que si me estás leyendo no es producto de tu imaginación: es porque estoy contigo.

Voltea.

Artista (29 de Junio. 2014)‏

"La mayor calidad del poder es ser capaz de proteger" Alejandro Jodorowsky.

Inúndame, alterado mar, y llena de sal todos los rincones de las calles abiertas que tengo en el borde de los labios (Lo sé).

Ayúdame a mudar de piel y serpentear renovado desde tu ombligo hasta tus cabellos. Ayúdame a surgir, enigmático, como tu guardaespaldas. Dame el poder que necesito para tallar y amalgamar tus desniveles. (Sé que al verte).

Créame, hoy soy tu lienzo en blanco. Haz tu obra en mí, pero sé detallista, detente en cada pincelada y admira los resultados. Deposítate en mis poros, para respirarte y exhalarte intensamente (me esperan unas ansias conmovedoras).

Expándeme, quémame, hazme etéreo, multiforme, como tu fuego multicolor, el que me consume. Conviérteme en tu protector (de reconfortante).

Para dejar una huella he decidido tatuarme en tus dedos y que seas tú misma la que te vayas dibujando el veredicto final a medida que te acaricias y te acaricio (victoria).

Refléjame (25 de Junio. 2014)‏

"Efímero deseo
tenerte conmigo.
Intento no caer, no despertar.
Intento revivir
en tu mirada" Zuly Recanatini - Ilusión.


Te veo en el espejo, delirando de fiebre, mientras yo juego a cuidarte en mi placentera y oscura comodidad.

Quiero que sepas que probablemente he agotado todas las máscaras, todas las espadas y todos los demonios que mis escritos pueden albergar, pero no he agotado los espejos, de modo que te invito a situarte del otro lado del reflejo, para verte cada vez que me quiera ver a mí mismo.

Quiero juntar mi frente con la tuya sabiendo que la superficie gélida no se irá, que no alcanzaré tu boca en el espejo. Sólo quiero tener tus ojos a pocos centímetros de los míos, porque siempre hay espacio para que mis escritos alberguen ojos y miradas, porque quiero detallar la sonrisa que hay en tus pupilas.

Y si hacemos lo mismo, si me consigues en tu espejo, puede que el reflejo se duplique. Que nos sorprendamos el uno al otro reflejando un abrazo traicionero, un beso tierno por la espalda.

Refléjame, soñemos despiertos... vamos a perdernos entre miradas y sonrisas.

Fluyendo (23 de Junio. 2014)‏

"El poeta no es extraño / lo hace extraño su oficio / sus vicios, sus puertos / y la incandescente realidad de la lucidez, / la más penosa de las locuras" Miguel Ángel Nieves - Octanos.

Perdona la rebeldía de creerme inmortal, de atacar tus murallas con atrevimiento de adolescente, fuerza de adulto, sonrisa de niño,
(Descuida, que espadas más toscas han intentado abrirse paso por estas puertas)
pero es que no he venido a causarte daño, sino a iluminarte.
(y ya es costumbre el rechazo, porque mis muros no se derrumban ni se escalan.)
Créeme cuando te digo que debo llegar con un golpe violento, porque así llegan algunas emociones, porque así
(Burlas las defensas con tu terco, lento y calculador caminar. Meditas cada paso, cruzas las puertas, que nadie sabe cómo se abrieron... nadie te consigue)
llegaste tú a lo que consideraba mi terreno, no como invasora, sino como invitada,
(Y ahora no eres algo en concreto. Eres las flores, que se vuelven más coloridas, que renacen, que se llenan de rocío de estrellas. Eres el agua, que se vuelve pulcra, los pájaros que cantan, los árboles que sonríen, el sol que besa la piel. Te expandes en belleza, cambiando todo,)
cambiando todo, moliendo maíz y enseñándome a comer, volviéndome tantas cosas y luego reduciéndome a un simple hombre de nuevo, justo frente a ti, interrumpiendo tu mirada perdida hacia el horizonte,
(hundiendo tus dedos en mis cabellos como si pudieras acariciarlos uno a uno, acercándote como si no se notara, como si yo no supiera)
admirando cada aroma, cada perfume que salpica mi entorno, agrandando tus pupilas lentamente, más y más... un poco más... sintiendo ese calor repentino y eléctrico que me hace temblar, algo más profundo y fuerte de lo esperado, algo real.
(que me vas a besar, que nos enredaremos en un abrazo potente, que terminaremos fluyendo en todos los ríos del mundo).

Una sola casilla (22 de Junio. 2014)‏

"Tantas cosas que empiezan y acaso acaban como un juego" Julio Cortázar.

La invito a reinar en este tablero de metáforas y de sentimientos. La invito a permanecer detrás de los peones, para que sólo usted pueda tocarme; para que sólo yo pueda tocarla.

No se mueva, aunque sea usted la más hábil, la más importante en la batalla. Manténgase a mi lado, que con las demás fichas se puede ganar también.

No se atreva a arrebatarme
los libros bajo su vestido,
los poemas bajo su mirada,
las caricias refinadas
para que huyan despavoridos
los que vienen a matarme.
Y así poder encontrarme
con el aroma que había perdido:
el de su todo, el de su nada.

Y así sucedió una vez,
un lobo en la playa, tu entereza en la orilla
(Así fue como nos encontramos,
para cambiarnos las reglas,
para acercarnos despacio,
para besarnos en plena guerra)
el rey y la reina ocupan una sola casilla
porque éste es mi propio ajedréz.

sábado, 21 de junio de 2014

¿Lo sientes? (21 de Junio. 2014)‏

"Tú lo sientes, ¿verdad? No está en las palabras, no tiene nada que ver con decirlo, con buscarle nombres. Dime que lo sientes, que no te lo explicas pero que lo sientes ahora que...
Hundió la cara entre sus senos, besándola largamente como si bebiera la fiebre que latía en la piel de Valentina, que le acaribiaba el pelo con un gesto lejano, distraído". Julio Cortázar.


Caminas como si nada, chocando tu copa rebosante hasta agrietarla. Juegas a disfrazar las trampas, a maquillar las sonrisas. Finges, creas un carnaval hermoso en el que no puedo evitar participar.

Adoro la elegancia con que dejas la sonrisa flotando, la forma tan exquisita en la que saltas del oxidado trampolín y te sumerges minutos enteros en una piscina de juguetones golpes placenteros y de amables ácidos mortales que te desnudan y embellecen tu piel.

Adoro la forma en la que tus sábanas se me adhieren a la piel y así me atrapas, aquí, a tu merced.

Creo que te encontré porque te inventé primero, aunque no recordaba haber agregado ese fuego sin control a tus ojos.

Creo que te encontré para besar tus manos y así llevarme tus palabras a la boca y saborearlas como un glorioso manjar.

Creo que te encontré, dulce guerrera conquistadora, para que te apoderes de cada rincón de mí.


"-Sí, me quieres -dijo ella-." Julio Cortázar.

Un cálido beso de buenas noches; disculpa el perfume del tabaco y el alcohol.

Léeme (20 de Junio. 2014)‏

"Llegas a desordenar la poca cordura que queda en esta conciencia insensata que no se cansa de perder batallas. Juegas a convertirte en mi ideal, en justo lo que necesito. Como un tropiezo, florecen palabras. Te enredas en mí. Me conviertes en tuya.

Me enamoras, te enamoro. Y jugamos a conquistarnos.
Sonrisas promiscuas a mil por hora. Extrañarnos se vuelve parte del trato. Un rocío de emociones nos invade; te acaricio en letras, te abrazo en canciones, nos besamos con la mirada; ojos ansiosos que gritan por devorarse.

Tiemblo. No sé si eres verdadero o una ilusión creada por la absurda idea de revolcarme en una pasión sin cabida, en un amor desenfrenado y prohibido que desate mis peores demonios y los incinere en un volcán de frenesí" Zuly Recanatini - Por una semana.


Floto a escasos centímetros de mi cama. Vienen por mí y lo espero, envuelto en un torbellino morado que de a ratos se instala en mi frente y me absorbe la cordura. Tocan la puerta y no respondo, pues sé que la derrumbarán. Me toman entre garras mugrientas y saliva, me intentarán llevar desesperadamente. Son tus demonios, alterados por mis palabras... no podrán.

Vamos a ganar batallas en las que sólo en sueños participábamos. Vamos a destruir puentes, muros, vamos a partir todas las ventanas con una onda expansiva de versos y melodías. Eliminemos el suelo, dejemos que un volcán de frenesí se apodere de nuestro mundo, aprendamos a volar improvisando, apropiémonos del calor, de la luz... vamos a robarnos la respiración.

Léeme, y no hablo de mis escritos. Léeme los ojos, la piel, el aura, el alma, la sonrisa, las manos... léeme la vida.

Morir (20 de Junio. 2014)‏

"Catapulta de incógnitas
Fulgurante deseo
Sonríes y vivo
Sonríes y muero" Zuly Recanatini.


Quiero decorar las paredes de mi alma con diferentes pinturas, quiero adherirle peso a tus plumas de esperanza, convertirlas en hierro, en oro, en diamante, en lo que quieras.

Quiero que cortes las cuerdas de la seguridad, que permitas la parábola perfecta, que me lances lentamente, pero fuerte, en esa catapulta.

Quiero incendiar tu pueblo y asesinar uno a uno tus miedos, en un elegante uso de mi espada y de mi escudo. Hacer un baño de sangre del cual vuelvas a nacer, con tu sonrisa más hermosa, si es que es posible que irradies más luz.

Quiero conocer los límites del ser humano, quiero morir en tu boca y resucitar en tu aliento, quiero morir en tus dientes y resucitar en tu espalda, quiero morir en tu voz y resucitar en tus manos... quiero morir en tu sonrisa, quiero que me resucites... con tu eterna sonrisa.

Me fui contigo (19 de Junio. 2014)‏

"La poesía siempre me llevará / sucede / que no me reconozco en el poema" Miguel Ángel Nieves - Octanos.

Quisiste llevarme, de la mano y como un par de falsos mesías, caminando por el mar hacia una luz cálida y solar, en plena noche. Y me pareció bonito. Tanto, que me fui contigo.

Quisiste llevarme, de la mano y como un par de falsos enamorados, caminando por estrechos callejones hacia mi hogar, un hogar que no conocía. Y me pareció bonito. Tanto, que me fui contigo.

Quisiste lavarme las manos, borrar el grafito acumulado de tantos escritos húmedos, de tantas hojas desesperadas que llené. Hacer que plasmara felicidad, que llenara nuevas hojas, con nuevas manos, con nuevas palabras, con... contigo. Eso también me pareció bonito.

Quisiste encandilarme con una sonrisa sacada de un cuento, con una poesía sacada de un sueño. Y me fui, me fui contigo.

La poesía siempre, siempre me llevará
sucede, simplemente
que es a ti a quien reconozco en el poema.

martes, 17 de junio de 2014

Viendo las barcas pasar (17 de Junio. 2014)‏

"¿Y si la felicidad es la que dicen? / entonces soy un infeliz, feliz de serlo" Miguel Ángel Nieves - Octanos.

Tomás llegó al lugar de costumbre, a la hora de costumbre. Iba a pedir un café, pero se decidió en último momento por una cerveza. Esperaba, mientras veía a lo lejos la lenta navegación de las pequeñas barcas, alejándose con el mar. Sabía que lo que transportaban le pertenecía y hace mucho tiempo que había intentado detenerlos, cosa que nunca había conseguido. Continuaban arrebatándole lo que era suyo por derecho, si es que por derecho se tiene algo en algún momento.

Pasaron un par de melancólicas y lentas horas y decidió retirarse luego de la séptima cerveza. 16 tragos exactos le bastaban para vaciar cada botella, 16 tragos que había distribuido 7 veces con la mayor parsimonia posible, saboreando pensativo el líquido y el aire fresco; el aire virgen que no combinaba con sus sentimientos. 


La encargada lo observaba con una lástima que él percibía, pero fingía ignorar. Era la quinta noche que venía solo, y parecía suplicar que ella ocupara la silla de enfrente, que la soledad no le hiciera compañía ni un día más.

Cuando los sueños agitados despertaban a Tatiana, ella se limitaba a encender un cigarro y a quedarse dormida nuevamente al terminarlo. En el fondo le causaba cierto placer el hecho de viajar, de irse muy lejos y no decirle nada, de no responder las llamadas, de saber que él, aunque no le dijera a nadie, lloraba todas las noches.
No era que no quería verlo más, pero poco importaba lo que quisiera.

En la octava noche solitaria en el mismo lugar, Tomás decidió soñar con la idea de que ella estaba por llegar, con la sensación de que una vez más estaba equivocado. Un sueño que no lo abandonaría más, que se haría perenne. Claro, ¿quién usa los ojos cuando ama? Los ojos sólo sirven cuando tienen los ojos amados dentro del campo visual. De resto, es mejor cerrarlos y soñar.

La décima quinta noche, la encargada se sentó frente a él luego de la tercera cerveza. Naturalmente, terminaron en su casa. Naturalmente, intentaron hacer el amor. Naturalmente, no fue más que sexo, vacío y sin control.

La noche siguiente, compró las cervezas en un mercado y se las llevó al muelle. 16 cervezas, 16 botellas que vaciaba en 7 tragos cada una. Las últimas barcas se alejaban lentamente y Tomás las veía de cerca por primera vez. Entonces comprendió que lo había perdido absolutamente todo, que junto con las llaves de la casa y las sábanas, también se iban sus cabellos. Que entre las sillas y la mesa del comedor, se iba su boca... que con la almohada se iban sus ojos.

Cuando dos cosas están tan meticulosamente unidas, no es posible separarlas sin despedazar ambas. Supuso que la sal del mar le haría bien.

"Tatiana, Tati... si por lo menos no estuvieses ocupando nuestra mesa de costumbre en nuestro lugar de costumbre, mientras yo me ahogo al borde del muelle viendo las barcas pasar..."

Inspiración (11 de Junio. 2014)‏

"Sí / en el sueño existes / yo te hago existir" Miguel Ángel Nieves - Octanos.

La historia tiene que empezar en un lugar extraño. Puede ser a media caída, en picada. Puede ser en plena despedida, en un último beso que se repite incesantemente. Es un sueño, a fin de cuentas; empecemos como él lo desee.


Lo bueno de los golpes mortales es que el poeta, agonizando, encuentra inspiración en todo. Nadie mejor que un escritor herido para hacer surgir el arte en cada palabra. Se duplican, se triplican sus escritos, mejora su escritura, aprende a disparar cada sentimiento como flechas certeras.


Que no pase una noche sin que me pierdas en un laberinto oscuro y luego desaparezcas en medio de un beso. Que no pase una noche sin que me dejes en medio de muros y de bifurcaciones, con la luz de un cigarro encendido, y de resto la oscuridad total. 


Pero no vuelvas, porque mis escritos se vuelven ridículos y obvios. No vuelvas, porque me invade la pereza y no escribo más, porque pierdo las razones para escribir, porque a nadie le interesan los textos felices. 

No vuelvas, porque entonces me siento completo y sobran las palabras, porque sano y no consigo tinta. 

No vuelvas, porque se ordena mi mente y mis sonrisas me robarán las palabras. 

No vuelvas, porque si te acercas me vacío por dentro y olvido cómo escribir. 

No vuelvas, quédate lejos, para hacer miles de escritos, para seguir buscando por inercia en otros lados lo que sé que no conseguiré de nuevo. Para escribir hasta que te reemplacen, para agotar el diccionario, para que mis palabras visiten todos los sitios del mundo. 

No vuelvas, para que todo siga condimentado con esa sal roja que no para de multiplicarse. 

No vuelvas, para embriagarme de recuerdos y llenar todas las páginas que existan. 

No vuelvas, para poder amar y odiar como se debe, para despertarme en medio de una caída en picada, en plena despedida, en un beso que se repite incesantemente.

Gracias de antemano.

Juguemos (10 de Junio. 2014)

"Noche, la única muerte viva" Miguel Ángel Nieves - Octanos.

Juguemos a que me hielas un poco más.

Juguemos a que no espero tu mirada desafiante, clavada en mis ojos que se pasean impacientes por un libro viejo de Cortázar.

Juguemos a que no quiero besarte más, a que tu abrazo no es más que un recuerdo vago.

Juguemos a que la muerte viva no me reclama tu cuerpo, a que no viene cargada del perfume sublime de tu olor natural.

Juguemos a que no me canso de jugar y ganar.

Juguemos a que cada victoria no me acerca más a ti.

Juguemos también a que tú ganas, a que todo está bien.

Juguemos a que no existen las lágrimas, a que las sonrisas son completamente sinceras.

Juguemos a que no nos persigue la sombra del otro, a que estamos completos.

Juguemos a que no hay vacíos en el corazón, a que encontramos lo perdido en cada esquina.

Juguemos a que somos un rompecabezas repetido, a que otros cuerpos encajan con exactitud con el nuestro.

Juguemos a que no rendíamos culto a muchas muertes vivas, a que no hacíamos que la luna llorara desconsolada por sentirse sola cuando nos alumbraba...

También podemos jugar a que nos tomamos un café bien cargado, a que dejamos en la mesa, junto con la cuenta, el desastre en el que nos hemos convertido.

También podemos jugar a sonreír de verdad...

Un beso leve (8 de Junio. 2014)‏

Entró sin aire al pasillo del quinto piso. Supo, desde que la vio, que había surgido una nueva necesidad: tenerla. Cargaba grilletes negros como una noche sin luna ni estrellas, cicatrices leves, pero numerosas: caos; ni más ni menos.
Comenzó un discurso frágil repleto de titubeos y lagunas pantanosas. Pedía un encendedor oxidado que él había puesto sobre la mesa, desde donde la observaba detenidamente. Luego gritaba con los ojos, con las manos, con el alma. Los ángeles de las ventanas interrumpieron su copiosa canción para escuchar los alaridos incesantes. Libertad y justicia, entre otras cosas. 
Se puso de pie con una lanza de pleitesía y una punta afilada con un dejo de arrogancia que arrojó sobre su boca tan pronto pudo. El encendedor se hizo el muerto apenas dio un paso hacia ella, dejando su cigarro con un beso leve, una pequeña chispa que fue obligada con dificultad a crecer, a consumir todo.
Entre la lluvia de cenizas que iba dejando, se acercaron. Tomó su mano con impaciencia. Había estudiado suficiente su mirada y había notado la inclemente curiosidad asomándose, despeinada y sonriente, por el par de ventanas. Entraron al sitio donde se escondía la luna, ansiosos. Allí jugó a desabotonarle los grilletes, a arrancarle a mordidas las cicatrices. 

A salvo y en libertad, se ocupó de cerrar las cortinas para dejar la luna por fuera. Comenzó a ordenar la habitación. Con gritos movía la ropa, con jadeos el techo... con gemidos movía libros, los acomodaba en las estanterías.
Terminado el acto recíproco, notó los grilletes azules como un cielo nutrido de sol. Surgió el cuchillo, llenó las sábanas de sangre, pero ya era muy tarde para apagar el encendedor: le había dejado un beso leve en la frente, una pequeña chispa...

domingo, 1 de junio de 2014

Hiato (1 de Junio. 2014)‏

No eres sabia y yo no lo sabía. 


Entre risas y caricias jugué mucho tiempo 
(mucho más de lo debido) a intentar 
transformar en diptongo el inevitable hiato 
que terminó por golpearme repetidas veces el rostro con la misma fuerza y el efecto 
contrario del café recién hecho.


Quise tanto invadir tu lienzo entre beso y 
beso, esbozar con cientos de colores una 
innumerable cantidad de paisajes, sembrar los problemas y hacer que creciera un árbol 
enorme para dormir en sus ramas o para 
escalar a una nube, sumergir los miedos en un  lago cristalino hasta que se ahogaran... 
cuidarte, para que me salvaras... terminé 
desdibujando mi orgullo y parte de mis 
fuerzas y dándome cuenta de que el árbol, las  nubes, el lago... no los estaba creando en 
nuestro mundo: todo lo estaba sacrificando de mi mundo para regalártelo a ti.

El cuarto oscuro, la sal compactada de un 
par de lágrimas que no pude quitarte de la 
cara a tiempo... todo se irá cabalgando 
torpemente.


No me arrepiento de la valentía suicida que 
me permitió arriesgarlo todo. El final, sin 
embargo, desde hace rato se veía venir. Ahora, si me disculpas (y si no, también), saltaré del  árbol para dormir bajo el agua.

Soledad (27 de Mayo. 2014)‏

"Sólo estaré solo los días de lluvia / los otros caminaré conmigo" Miguel Ángel Nieves - Octanos.



No es curioso ni casual que seas tú, Soledad, 
quien más aprecia lo que escribo: mis letras 
llaman a tu nombre, como la estocada limpia 
del verdugo llama a la sangre.


No es curioso ni casual que seas tú, Soledad, 
quien alimenta olas heladas de fuego y deseo 
que vienen a embriagarme hasta el cuello y a 
cambiarme los ojos de color.


Espero impaciente que caiga el torrencial que dibuja minuciosamente la sed y los 
despreocupados cabellos desordenados, para 
estar con Soledad y no con mi sombra.

Delirios de trances nocturnos (27 de Mayo. 2014)‏

"Mirando la voluta que brotaba dócil de su boca, se preguntaba él una 
vez más qué diablos hacia allí, con aquella mujer que podía destruirlo si sus reflejos no fueran tan certeros, si no intuyera el peligro cada vez que 
la poseía..." María Elena Llana - Apenas Murmullos.

Entrar en el jardín, entrar en la rosa azul y ahí, en ese angosto cilindro, en el más ínfimo 
detalle, conseguir el botón que acciona el 
conteo regresivo, la bomba que se llevara todo a su paso: un perfume con olor a cristal que 
gira sobre la grama lanzando ondas blancas.


La luna, esta noche, quiere dejarme marcas de lapiz labial en una mejilla; mientras tanto, tú 
te arrodillas y das a luz a un conejo, de esos 
que corren en pleno caos y parecen inmunes a 
la radiación que sufre por hacerlo sufrir.


Poco tiempo después comienza la tormenta 
eléctrica, de rayos de azúcar que te bañan el 
cuerpo en vez de partírtelo en dos. Una dulce melodía que te hace sonreír entre espasmos 
pronunciados y un hilo conductor entre 
nuestros ojos.


Así comienza el cortejo repleto de mordidas 
asesinas que no nos matan, como tu mirada sí  hace. Mientras tanto, yo procuro no mirarte 
esta noche.


Tengo guantes para no hacer contacto con tu  piel y una máscara para no poder besarte. Me    dedico a contemplarte, desnuda y miserable, 
ataviada de miedos, fracasos y esmeraldas que revolotean como luciérnagas apartando piel y exhibiendo grietas de tu profundo 
masoquismo.


Me dedico, finalmente, a doblar la hoja con 
cuidado, pues lo sé... sé que no nos 
hundiremos si nos lanzamos al océano, 
remando con las manos, en un barco de papel y con las explosiones al fondo.

Ferocidad (19 de Mayo. 2014)‏

"...me mordió con ansias de antropófaga, supe que sería devorado por ella y sólo quedarían sobre las sábanas los despojos de un moribundo que sucumbía a la ternura, pobre Diablo que se dejó comer en el amor" Miguel Mejides - Perversiones en el Prado.



Luego del segundo orgasmo, surgieron 
colmillos de sus piernas, de sus manos... de susojos. La criatura se aferraba al otro cuerpo con una ternura implacable, asesina. Era un baño 
rojo de amor. Un amor que vociferaba con 
locura, pues los vecinos no estaban.

Y cantaba, les juro por sus almas que 
cantaba por todas sus bocas entre gemidos, y 
arrastraba las casas, el cielo... hasta las 
estrellas las devoraba en una exhibición de 
apetito feroz. 


Puso su ser en sus uñas, que enterró sin previo aviso en el pergamino donde hacía su obra de  arte: y ahí mismo, por las diez rendijas, fue 
capaz de poseer ambos cuerpos.

Fue entonces cuando cantamos juntos en 
medio de la luz roja que se convirtió en lo 
único que quedaba en el universo además de 
ella.


Y desapareció, o yo desaparecí en ella cuando me devoró también a mí, con todo y luz.


Escalera de caracol (18 de Mayo. 2014)‏

"Las musas de los poetas son víboras cuyos colores embriagadores no impiden el mordisco envenenado" Alejandro Jodorowsky.


Te destejes, paso a paso, a medida que bajas por la escalera de caracol. Trazas círculos que gritan de júbilo, luego se acercan firmemente, hasta que queman. 

Viniste a hacer, con las señales de costumbre, lo que no se acostumbra, lo que nunca había sucedido. Y saliste cabalgando, con tu elegancia de costumbre y la ballesta inmóvil en la espalda, entre lunares y cicatrices. 

Me pediste que te siguiera, así que corro... hasta que ya no te veo. Hasta quedar abandonado, acompañado de dientes que están regados por todo el suelo. Y vienen todos a ver, pidiendo caídas entre tambores y risas. Son sabios y conocen todo, ven los cuatro collares, evidentemente. El morbo les recorre la piel como un escalofrío y la saliva dulce se les desborda como un panal que explota; enfermos.

La amenaza de tormenta me salva de la humillación. Tanta lluvia los espanta a todos; a mí, me hace una invitación para que me quede a cenar.


Después de las dos inyecciones, reposo pensativo sobre tu hombro y tú me tejes, paso a paso, a medida que subes por la escalera de caracol.