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viernes, 31 de julio de 2015

Mi recurso literario (22/6/2015)

Febrero se fue con la dama negra, mientras yo arrancaba las metáforas de las paredes de mi casa. El rocío caía, goteando sobre mi alfombra, y yo te amaba... te amaba.

La paga semanal llegó en una misteriosa carta carmesí que me recordó a tus labios, a la par que un violín quedaba encerrado en una monstruosa cúpula, sonando solo... siempre solo.

El sonido de los pasos me trajo la esperanza amarga de verte cruzar el umbral con tu rostro inexpresivo de costumbre y tus ojos sedientos, llenos de vacío.

La silueta demoníaca de aquel ser desalmado fue inminente. Lo esperé como se espera una catástrofe: brazos cruzados y mirada ausente.

—Confiesa –me espetó apenas me tuvo cerca.
—No hay nada que confesar: ella va a regresar.
—Mientes.
—Igual no estarás aquí para comprobarlo.

Me atravesó el pecho con una de sus heladas manos y todo se puso negro. Combatimos en su territorio por un rato, mientras goteaba azabache en mi silla. Al cabo de un rato se fue (aunque yo sabía que no sería la última vez), porque no salías de mi mente y él no podía dañarme así.

Desperté encendiendo un cigarrillo mientras amanecía, y volví a escuchar unos pasos aproximándose.

Cruzaste la puerta como llegando a casa y encontré de nuevo mi recurso literario favorito: tu mirada. Te abrazaste a mis sonrisas a tu antojo y yo te entregué con un poco de pena todas mis metáforas, algunas con restos de pintura deshojada.

Y al que venga a buscarnos le contaré que somos un bonito oxímoron, y prepararé un té justo cuando comience a brillar la luna.

No sé cuándo tiempo te quedarás, pero sé que vas y vienes. Sólo te pido una cosa: cuando tengas que irte, bésame los ojos y déjame dormido hasta que regreses.

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